10 abonos caseros con restos de cocina

Los restos de cocina que vas a tirar esta semana pueden alimentar tus plantas. Diez ingredientes, todos gratuitos o casi, todos con un nutriente concreto que aportar. 🌱

Cáscaras de huevo — calcio. Machácalas bien e incorpóralas al sustrato. Refuerzan raíces y tallos y reducen el riesgo de podredumbre apical en tomates y pimientos.

Posos de café — nitrógeno. Estimulan el crecimiento y mejoran el compost. Benefician especialmente a plantas acidófilas como hortensias, azaleas o arándanos.

Pieles de plátano — potasio. Trocéalas y entiérralas ligeramente al pie de la planta. Favorecen la floración y el cuaje del fruto.

Agua de cocción de verduras — minerales variados. Úsala fría y sin sal para regar directamente. El agua de cocer patatas o zanahorias es especialmente nutritiva.

Bolsitas de té — mejoran la estructura del suelo. Abre las bolsitas y añade las hojas directamente al sustrato o al compost.

Restos de verduras y frutas — base del compost. Todo va al montón: pieles, corazones, hojas exteriores. 🌿

Cenizas de madera — potasio y calcio. Espolvorea muy ligeramente alrededor de las plantas. Solo de madera sin tratar y en pequeñas cantidades: en suelos mediterráneos ya alcalinos, un exceso puede subir demasiado el pH.

Agua de aclarado del arroz — vitaminas y minerales. Riega con ella directamente tras aclarar el arroz crudo. Estimula los microorganismos del suelo.

Pieles de cebolla en infusión — prepara un té de pieles dejando reposar en agua 24 horas. Usa el líquido para regar y fortalecer las plantas.

Leche diluida — calcio y prevención de hongos. Una parte de leche en nueve de agua, aplicada al sustrato o al follaje, actúa como aporte mineral y como preventivo del oídio.

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